Lecturas Vida de Principios La Presencia de Dios

La Presencia de Dios

Principio de Vida

LA PRESENCIA DE DIOS

 

I. SIGNIFICADOS IMPORTANTES

Salmos 16:11 “Me mostrará la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre”.

A. ESTAR EN LA PRESENCIA DE DIOS: Es cuando perdemos conciencia del mundo natural propio (matrimonio, trabajo, salud, familia, etc...) y tomamos conciencia del mundo espiritual de Dios y nuestra relación con Él.

B. FORTALEZA MENTAL: Es un patrón de conducta mental de auto defensa que adopta el ser humano a raíz de alguna emoción fuerte que ha sufrido en la vida, ya sea un gran temor o un gran dolor, que le impide hacer la voluntad de Dios con respecto al área de su vida que fue afectada.

C. VIDA DEVOCIONAL: Es un tiempo del día que apartamos para estar en la presencia de Dios, alimentar nuestra relación con Él, ofrecerle nuestra vida, saber su voluntad y conocerlo más. Normalmente se compone de alabanza, adoración, lectura de la palabra, oración y un momento de silencio, sin ser esto una fórmula estricta, ni un orden obligatorio.

II. HAY MUCHAS COSAS IMPORTANTES EN LA VIDA, PERO SOLO UNA ES NECESARIA: LA PRESENCIA DE DIOS.

Mat. 6:33ª dice: “Mas buscad primeramente el reino...”
  • Al ser humano le corresponde establecer la primera prioridad en su vida, y Dios se encarga de ordenar las demás.
  • La vida del creyente está escondida en los lugares celestiales con Cristo, y es allí donde debe buscarla cada día a través de una buena vida devocional.

III. CUATRO RAZONES PRINCIPALES POR LAS CUALES HAY QUE BUSCAR LA PRESENCIA DE DIOS

  1. Dios quiere tener comunión con sus hijos.
  2. Dios te diseño de tal forma que solo puedes ser plenamente feliz a través de una relación íntima con Él. (Ej: Carros, casas, etc...)
    El Salmo 16:11 dice: “Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre.”
  3. Solo ante la presencia de Dios puedes saber cual es su voluntad para tu vida.
  4. Dios es el único que conoce verdaderamente tus debilidades, el que puede revelártelas, y el que puede librarte de ellas. (Ej: Fortalezas).

IV. FALSOS CONCEPTOS RELACIONADOS CON LA ADORACIÓN Y LA BÚSQUEDA DE LA PRESENCIA DE DIOS

  1. El fin de la adoración es la adoración en sí. Para el creyente, la meta de su adoración no debe ser la adoración en sí; debe ser llegar a un punto donde no ve a nadie a su alrededor, sino que quede completamente absorto en Dios, y quedarse allí el tiempo necesario para recibir lo que el Señor tiene para él.
  2. La presencia de Dios viene a los creyentes cuando estos le alaban. No es la venida de Dios a los creyentes, sino la entrada de estos a la presencia de Él, (Salmo 100:4; 150:1). Es una idea pagana pensar que se puede manipular la presencia de Dios a través de la alabanza. ( Ej: Sacerdotes de Baal).
  3. Hay que buscar dónde está la presencia de Dios. La presencia de Dios está ahí, y su poder está manifestándose constantemente, lo que se necesita es hacer algo para ascender hasta el Señor en el corazón. Cuando hablamos de llegar a la presencia de Dios, nos referimos a un viaje en el cual nuestra conciencia deja de enfocarse en el mundo natural, y comienza a enfocarse en el mundo espiritual.

V. LAS RESPONSABILIDADES DE CADA CREYENTE

  1. Prepararse, a través de oración, arrepentimiento, adoración, meditación, etc.
  2. Orar con anticipación por el servicio. Si se dedica tiempo a orar por el culto, se esperará el beneficio subsecuente de esa inversión de tiempo, y se estará listo para participar y contribuir a que el culto sea una reunión gloriosa.
    Mateo 6:21 dice: “Donde está tu tesoro, allí estará vuestro corazón...”
  3. Procurar tener la actitud correcta: Al entrar en la presencia de Dios, los fieles no deben venir solamente para recibir algo, sino más bien para traer una ofrenda.
    El Salmo 96:8 dice: “Dad a Jehová la honra debida a su nombre; traed ofrendas, y venid a sus atrios. Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad”.

    (Normalmente llegamos a la iglesia el día de servicio para llenarnos y poder aguantar la semana. Es al revés; debemos llenarnos toda la semana a través de una buena vida devocional, para poder traer nuestra mejor ofrenda a Dios el día del servicio).
  4. Tener motivación propia en la alabanza y adoración. El verdadero adorador alaba en todas las oportunidades que se le presenten y no requiere del estímulo del pastor ni del líder de adoración para alabar al Señor. (Ej: Los ministros podemos indicarle a los demás hacia donde caminar, pero no podemos obligarlos a caminar, o caminar por ellos).
  5. Convertir las canciones en una alabanza del corazón, a Dios. El solo hecho de cantar no significa que estamos alabando. Hay que involucrar el corazón.
  6. El creyente debe adorar a pesar de las distracciones. Es fácil culpar a otros por la falta de alabanza de uno: “Hoy el líder de adoración no está en el espíritu”, “Es que el pianista no toca muy bien”, “Cuando van a tocar el estilo de música que si lo lleva a uno a la presencia de Dios”. La responsabilidad de la alabanza debe inevitablemente volver a los creyentes. Tal vez el creyente tenga razón en sus apreciaciones con respecto a la calidad de la alabanza, pero eso no justifica el privar a Dios de la adoración que se merece. (Durante la alabanza y la adoración, los ojos de Dios están puestos en la congregación, no en el grupo de alabanza).

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